Sin fracaso, no hay innovación
Está claro que a nadie nos gusta fracasar aunque, en cierta forma, es inevitable. Pero creo que aún así, el fracaso no es el problema, sino…
Está claro que a nadie nos gusta fracasar aunque, en cierta forma, es inevitable. Pero creo que aún así, el fracaso no es el problema, sino el cómo lo asumimos. Esto es lo que diferencia las personas normales de las extraordinarias. Las primeras, lo ven como el fin del camino; los otros, como parte de un proceso porque lo ven como el paso previo a innovar.
Karen Higginbottom, en su artículo Why The Ability To Fail Leads To Innovation dice que el fracaso per sé no te garantizará innovación, pero te dará la oportunidad de aprender de tus errores para intentarlo una vez más y esto, eventualmente, te llevará a innovar.
Sin embargo, no podrás innovar si no eres creativo y, para esto, es necesario trabajar con grupos pequeños porque la creatividad se da gracias a la interacción de diferentes vías de pensamiento. Entre más heterogéneo el grupo, mejor. Conformarnos con personas que piensan igual a nosotros nos estancará.
Luego, tenemos que entender que la mejor forma de innovar es implementar esa idea colectiva. Si pierdes más tiempo planificando que ejecutando, estás en un problema. Los aviones se construyen en el aire, dijo un emprendedor.
Entonces, si el fracaso es la antesala a la innovación, ¿Por qué las empresas “fomentan” la innovación, pero castigan al fracaso? Con esa lógica, ¿Quién se atrevería a probar ideas que podrían incluso, en el pero escenario, hacerlos perder su trabajo?
La respuesta podría ser obvia para las empresas — no desperdiciar recursos para maximizar ganancias — , pero, quizá, estamos dándole a la palabra fracaso una connotación extremadamente negativa porque es un patrón de comportamiento aprendido. De niños, nos premiaban cuando hacíamos lo que nos decían que teníamos que hacer — y nada más que eso — , y; hoy, seguimos haciéndolo lo mismo en nuestras empresas.
¿Por qué no enfocarnos en crear un ambiente donde la gente desarrolle un modelo de prueba y error buscando la mejora contínua, incentivando a nuestros gerentes a probar alternativas e incluso compensando el tiempo que le dedicaron a esta opción?
Si no lo entiendes, no lo mides; si no lo mides, no lo mejoras. Pero, si no te cuestionas cómo mejorarlo… no creo que innoves. Ni tú, ni la empresa.
Al final del día, Soichiro Honda la tenía clara: “Success is 99% failure”.


