¿Qué te hace sentir vulnerable?
— Tienes epilepsia.
— Tienes epilepsia.
— ¿Qué significa eso?
— Que no puedes hacer nada en la vida.
Tenía diez años. Ni siquiera sabía si eso era una enfermedad. Solo sabía que ese día me había desmayado tres veces y, cuando escuchaba el diagnóstico del doctor, me sentí herido, no físicamente, sino moralmente. Percibí la palabra futuro muy lejana y me sentí culpable.
Fue la primera vez que me sentí vulnerable, no lo sabía pero me aterraba la idea de perder amigos por tener “esa enfermedad”, así que decidí no contarlo.
Años más tarde, estaba con amigos en una tarde de piscina y, mientras nadaba, me mareé. De repente, mi cuerpo dejó de moverse y empecé a ver los azulejos moverse hacia arriba mientras me hundía. Me enfoqué en pensar en mi mamá hasta que perdí el sentido.
Afortunadamente, mis amigos me habían rescatado y, cuando abrí los ojos, estaba invadido por sus atentas miradas. Por un momento pensé en continuar con mi secreto, pero me atreví a contárselos.
Para mi sorpresa, recibí su apoyo y fue allí que entendí que nuestro mayor miedo es perder nuestras conexiones. Por eso nos blindamos, porque tememos al rechazo, a la pérdida de nuestras conexiones.
Pero también entendí que estaba equivocado. La vulnerabilidad genera conexión y no rechazo, y entendí que entre más gente supiese mi realidad y lo que debía hacer ante una de mis crisis, más posibilidades tendría de vivir.
Y entonces, ¿Vale la pena mostrarnos blindados, modelo perfecto?
¿Vale la pena no intentarlo [tu sueño] para no fracasar?
Te abrazo,
Millán


