¿Qué hacer?
La última vez que fervientemente esperé un Email fue cuando aplicaba a una universidad. Me rechazaron la primera vez y aunque…
La última vez que fervientemente esperé un Email fue cuando aplicaba a una universidad. Me rechazaron la primera vez y aunque, irónicamente, sabía que lo harían, igual envié la aplicación. ¿Cambió mi vida? Por supuesto.
Hace un mes ocurrió lo mismo. Recibí un Email, pero esta vez no fue rechazo, ni universidad, sino un comunicado indicándome que tres de las revistas deportivas más reconocidas en el mundo me reconocían como el Most Inspiring Man de su gala anual en Londres.
“(…) I wanted to say massive congratulations for winning the Most Inspiring Man category at The Challenge Awards. Your campaign was awesome and I am so pleased that your amazing achievements have been recognized.”
No nos la creíamos. No solo habíamos sido seleccionados entre las 30 aventuras más inspiradoras del mundo, sino que habíamos ganado la categoría y, aunque esto suene extraordinario — que de hecho, lo es — lo que quiero quiero compartirte es el cómo ocurrió esto.
TimDon probablemente es uno de los mejores triatletas del mundo y en mayo de 2017 se había en el corredor más rápido en el triatlón de larga distancia. Ahora, se aprestaba para consagrarse en el campeonato mundial, pero la vida lo sorprendió. A dos días de la carrera fue atropellado y quedó inmovilizado durante meses.
Empezó desde cero. Aprendió a vivir con un halo atornillado a su cráneo. Volvió a caminar y, eventualmente, a competir, demostrándonos el valor de la resiliencia.
Un día, Tim publicó en su cuenta de Instagram su nominación como Most Inspiring Man y, emocionado, corrí a votar por él. Lo hice, pero me quedé leyendo las demás historias inspiradoras, planteándome
Sería genial estar nominado, algún día.
Y ¡boom! Encontré mi nombre en la misma lista, pero en el puesto №28!
Días más tarde, habíamos ganado la nominación. Todo estaba listo, sería la primera vez que estaría en Londres y contaba los días para viajar, pero no todo sale siempre como uno quiere, ¿Cierto?
No viajé a la ceremonia y, en este video te cuento el porqué; pero, más importante aún, te cuento qué decidimos hacer ante esto.
¿La lección? Aprendí que podemos percibir, entender y hasta estimar factores externos, pero jamás podremos controlarlos; y, también aprendí que la calidad de la administración de los factores internos es la que realmente nos llevará al nivel de excelencia que buscamos en nuestros resultados.
Definitivamente, la vida es un proceso no perfecto, pero sí emocionante, que nos plantea siempre elegir entre condenarnos o reinventarnos.
Te quiero,
Millán

