Me das y te doy, o… te doy y me das
Reciprocidad.
Reciprocidad.
Esto dice la Real Academia Española,
Entonces ¿Cuál es el orden? ¿Primero recibo y luego doy, o; primero doy y luego recibo?
¿Cómo funciona esto de la reciprocidad?
Dicen los psicólogos que la reciprocidad es una de las normas más importantes de las relaciones personales y sociales porque interviene en la conducta de las personas, tanto de forma positiva como negativa.
Los antropólogos dicen que hay de tres tipos. La generalizada, que es cuando damos sin esperar una retribución; la equilibrada, que es cuando esperamos recibir el equivalente a lo que hemos dado, y; la negativa, que es cuando alguien quiere aprovecharse del otro, intentando obtener algo sin dar nada a cambio.
A mí me gusta pensar en la reciprocidad como el valor social que cada uno tiene. Somos seres recíprocos por naturaleza y esto significa que la calidad de nuestras relaciones se basa en nuestra capacidad de crear vínculos.
Nos enseñan a pedir, no a dar. Si me das, te doy; en ese orden. Así pensamos que funciona. Así actuamos. Entonces resulta que, a veces, luego de que recibimos, nos “olvidamos” de dar y pensamos que vamos avanzamos en la vida, aunque estemos concientes que estamos fisurando o condenando los vínculos con aquellos que nos dieron algo. Cuéntame, ¿Desde qué esquina te ha pasado esto?
Reaccionamos en función de lo que recibimos y esto lo entendí con el buen trato.
Hasta ahora, no me he encontrado a alguien que haya reaccionado mal ante mi buen trato.
¿Por qué te lo cuento?
Porque esta semana conocí a una empresa que demuestra el valor de la reciprocidad. Me invitaron a dar una conferencia motivacional y salí con dos reflexiones que quiero compartírtelas,
Fue una convención de agradecimiento. No fue de ventas, ni de metas, ni de resultados; fue un espacio para decirse, entre todos, gracias. Gracias por todo lo que han caminado juntos en estos años.
La reciprocidad nace, no se impone.
Permíteme contarte el contexto del último punto.
Durante la pandemia, para enfrentar el impacto económico, las empresas tomaron uno de estos tres caminos en temas laborales: i) reducción de personal, ii) reducción del salario, iii) mantener el personal y su salario.
Sin tocar el contexto particular de cada empresa, esta empresa decidió reducir el salario y su objetivo era el de no despedir a su personal y apostarle a salir juntos y decididos de esa situación.
La psicología conductual dice que los miembros del equipo asumen el comportamiento de sus líderes, y esto fue lo que les pasó. Una vez que vieron a su equipo directivo comprometido con salir adelante, el equipo se comprometió y fueron con toda, se desafiaron, se retaron, se re inventaron y se la jugaron. Al final, salieron airosos y con resultados extraordinarios.
Lo que sigue después es lo mágico. Aunque los salarios volvieron a equiparse, la empresa decidió dar un paso más y resolvió ¡compensar el faltante del salario que su equipo no había recibido durante meses!
Y ya te imaginas el nivel de productividad, basada en compromiso, que ahora mismo han conseguido.
Desde mi esquina, me pregunto ¿Había alguna obligación legal? no; ¿Moral?; sí. Como directivo de la empresa, ¿Lo habrías hecho?
Al ver esta linda experiencia en TRANSOCÉANICA, me queda claro que, en la vida, el orden sí importa. Dar para recibir.
Te quiero,
Millán
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