Lo que hago para que hacer que las cosas pasen
La semana pasada almorzaba con uno de mis socios y comentó una frase con la que he estado dándole vueltas y vueltas…
La semana pasada almorzaba con uno de mis socios y comentó una frase con la que he estado dándole vueltas y vueltas…
Se trata de hacer que las cosas pasen.
¿Qué será eso que diferencia a las personas que hacen que las cosas pasen, de las que no?
Estoy suscrito a una revista neozelandesa llamada Good y ¡me encanta! En uno de sus artículos conocí a la Dra. Alice Boyes y, desde allí, empecé a leer sus papers hasta que me encontré con uno donde decía que las personas procrastinamos, básicamente, porque no tenemos hábitos que nos permiten crean un sistema para hacer nuevas tareas.
Esto es lo que hace que sigamos haciendo “lo mismo y lo mismo”, en lugar de hacer “lo nuevo”, lo que necesitamos para que ese proyecto — o nuestra vida misma — empiece a “moverse”.
Dice Alice que nuestros hábitos más fuertes reducen la necesidad de autocontrolarnos; por lo tanto, hacen que se nos haga más fácil adherirnos a comportamientos esforzados y a resistir distracciones.
Entonces, te lanzo la pregunta,
¿Qué hábitos tienes para abordar tus tareas más importantes?
Si te costó responder, tranquila, escribo esto porque me pregunté lo mismo, si realmente tengo algún hábito para hacer las tareas que considero importantes. Así que me senté a escribir cómo lo hago y espero que te sirva de utilidad práctica.
Hago deep work.
Empieza el día. Tengo un saldo de energía, de enfoque y de atención. Sé que, durante el día, el saldo de las tres se disolverá, así que debo desarrollar las tareas más importantes cuando los niveles estén en sus máximos.
Aquí es donde hago deep work y me centro en el proyecto de largo plazo más importante que tengo. Aquí es donde sé que estoy construyendo y que no busco resultados, porque tengo muy claro que lo que persigo es un proceso. Me enfoco en el “paso” y sé que el desafío es hacerlo de manera constante, todos los días.
Cuando me preparaba para correr 240 kilómetros en el desierto del Sahara, cada jornada de entrenamiento no pensaba en la totalidad de la distancia en el lugar más caliente de la Tierra, sino en los 5 kilómetros que debía hacer ese día.
Mi enfoque, el “paso” de hoy; mi compromiso, hacerlo también mañana.
Hoy, que estudio psicología, entiendo mejor el porqué lo hacía. Porque necesitaba crear un patrón y, con esto, cada día el desafío sería menos desafiante.
Se trata de crear patrones que, con la repetición, definirán hábitos y éstos harán que las secuencias de comportamiento sean más automáticas. Entonces, y como sugerencia, deja de pretender hacer tu deep work a las 09:00 am de un día y a las 03:00 pm del siguiente, porque sencillamente no funciona así.
Se trata de crear todo un bloque de patrones. En el mismo ejemplo, incluso, aunque cuadres las horas de tu deep work, esto debe encajar con un patrón más grande; por ejemplo, “después de hacer esto, hago mi deep work.”
Tu cerebro necesita certerza. Entre más certeza, menos estado de alerta; menos alerta, menos cortisol — la hormona del estrés que se segrega en la hipófisis cerebral — ; menos cortisol, más enfoque y atención; más enfoque, más cerca de que logres hacer que las cosas pasen en tu vida.
Te quiero,
Millán
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