La felicidad está en el futuro
“Listo, Millán, todo está listo en el Universo para que empieces tu sueño”.
“Listo, Millán, todo está listo en el Universo para que empieces tu sueño”.
Nos encanta pensar que esto pasará, básicamente porque la eficiencia del cerebro siempre se impondrá y es más cómodo pensar que la felicidad está en el futuro. Por eso pasamos años con un sueño en la cabeza, pensándonos en formación para el momento indicado, como si fuese una orden celestial.
Pero… ¿De qué futuro es el que estamos hablando? ¿Del que nos gustaría que llegase o el que no tenemos idea si llegará? Y bueno, cuando ese anhelado futuro llegue, ¿Qué se supone que pasará? ¿Seremos felices por fin o ya llegaremos felices a ese momento? ¿Qué tan absurdo puede sonar esto?
Por esto mismo procastinamos, porque no queremos ser responsables con nosotros mismos y porque esto significaría que tendríamos que atrevernos a perseguir a nuestros sueños en el ahora y no en el después. Porque implicaría tomar riesgos y evitar fracasar. Ahí está el problema, no nos gusta fracasar.
Sin fracaso seguimos pensándonos perfectos y encaminados a ese futuro que soñamos pero, la única forma de no hacerlo es no intentarlo y fácilmente podríamos perder la vida haciendo nada y pensándonos merecedores de un futuro espectacular.
Tengo otra opción: Equivoquémonos por atrevidos y no, por precavidos.
Millán


