¡Este es el momento!
Este es el momento. El momento para reinventarte, para cuestionarte, para darte un respiro y, con esto, darte tu espacio. Este es el…
Este es el momento. El momento para reinventarte, para cuestionarte, para darte un respiro y, con esto, darte tu espacio. Este es el momento para que, desde la individualidad, lleguemos a pensar en lo plural, como lo haces ahora mismo con tu familia. Este, si le echas cabeza, es el momento perfecto para que te enfoques y revises cómo van las cosas en lo que consideras importante en tu vida, pero que, irónicamente, no lo puedes hacer en tu día a día.
Este es el momento para que seas estratega. Para que visualices tus miedos y quizá entiendas el porqué te han inmovilizado durante mucho tiempo. Es el momento para cuestionar cada uno de tus pretextos, incluso los que hoy te siguen sonando a verdades. Este es el momento clave para desarrollar ese proyecto que siempre quisiste.
Es el momento para agradecer, para que regreses a ver atrás y veas todo lo que has conseguido, recuerdes lo muerto de miedo que te sentías y hasta lo casi seguro que estabas de no conseguirlo, pero lo hiciste y súper bien. Es el momento para recuerdes que todo eso que te pasó tuvo un para qué y fueron esos eventos los que precisamente te llevaron al sitio donde estás y te convirtió en quién eres.
Es el momento para sentirnos humildes y entender que, quizá en el momento de máxima expresión de conocimiento y tecnología de la humanidad, bastaron menos de 100 días para que la naturaleza nos ponga de rodillas y nos haga cuestionar sobre nuestra responsabilidad individual con el planeta.
Este el momento para soñar, para recordar todo lo que hemos superado en el último siglo: gripe porcina, polio, SARS, gripe aviar, H1N1, cólera, ébola, zika (…), pero, ¿Sabes qué? Superaremos también al Coronavirus, pero nos necesitamos todos, porque este es el momento para convertir este conocimiento mundial en sabiduría individual y entender que cada uno de nosotros debemos hacer nuestra parte y esto tiene que ver con nuestro propio cuidado y el de los nuestros para reducir la capacidad de transmisión.
Pero también podrías hacer nada de esto estando en casa — y ojalá seas de la minoría — pero, cuando lo superemos, no tendrás mayor autoridad para decir que no tienes tiempo para hacer lo que siempre quisiste hacer, porque nadie te lo creerá, incluida tú.
Hoy, somos miles de personas infectadas en el mundo, pero saldremos de esta. Porque los problemas se resuelven desde adentro y no permitiremos que este virus enferme a nuestro sentido común. Saldremos, literalmente codo a codo, porque no se toca el corazón únicamente con las manos.
Te quiero.
Millán


