“EL VALOR ESTÁ EN QUE SEA EFÍMERO”
La motivación, puede ser un concepto muy ambiguo. Para dos personas criadas en la misma cultura, bajo los mismos preceptos y con los mismos…
La motivación, puede ser un concepto muy ambiguo. Para dos personas criadas en la misma cultura, bajo los mismos preceptos y con los mismos valores, puede sentirse de formas muy distintas. Puede haber infinitas fuentes de motivación.
De entre todas las cosas que podrían motivar nuestras vidas, quiero plantearles una que a mí me motiva más que cualquier otra. Y es la vida misma.
Es entender lo efímera que es. No hace falta que alguna fuerza externa, sobrenatural nos llene de inspiración. Todas las razones que necesitamos para vivir con coraje, ya las tenemos. Cuando comenzamos a comprender que no tenemos oportunidades infinitas, dejamos atrás la soberbia de creernos inmortales. La vida acaba cuando tiene que acabar, no cuando a nosotros nos da la gana.
El poco tiempo que nos queda, debería ser nuestra motivación para alcanzar cosas grandes, o por lo menos, morir intentándolo. Quedarnos inmóviles, es incluso insultante para nuestra propia existencia. Dedicarnos a hacer todo a medias es prácticamente equivalente a no hacer nada. Quedarnos cómodos, sin fallar porque nunca tuvimos la valentía de intentar aquello que nos motivaba.
Podríamos sentarnos todo el día a enumerar todas las razones por las que “no tenemos motivación”, o “no nos llega la inspiración”, pero no son más que excusas. Cada segundo que pasa y no nos temblaron las piernas por intentar algo, es un segundo perdido que nunca volverá.
Deja que la vida, por sí sola, te motive. Entiende que nos queda muy poco tiempo, y por eso es invaluable. La vida es para intentar cosas; ¡ni siquiera para lograrlas! Pero debes intentarlo.


