El porqué no te atreves a hacer una tarea nueva
Siempre he sido bueno con las matemáticas. De pequeño, me encantaba aprender trucos para sumar o multiplicar; en el colegio, me fascinaba…
Siempre he sido bueno con las matemáticas. De pequeño, me encantaba aprender trucos para sumar o multiplicar; en el colegio, me fascinaba tratando de resolver ecuaciones con la menor cantidad de pasos posibles; para mis 18s, descubrí el Black Jack y el Poker y fue allí que decidí estudiar ingeniería en estadística para convertirme en un pro poker player.
Compartía mis clases con mi nuevo hobbie: jugar poker en los jardines de la universidad. De hecho, no era tanto hobbie, ya era una fuente de ingresos.
Quería hacer mi tesis en una simulación para poker y el problema era que no sabía programar; de hecho, pensaba que no era bueno. Me esforzaba en clases y no era suficiente.
Hasta que un día caí en cuenta que el problema no eran mis habilidades en programación, sino que ¡no sabía empezar nuevas tareas!
Fue allí cuando mi cerebro dejó de pensar en el pretexto de no ser bueno programando y pasó a preguntarse ¿Cómo le hago para programar mejor?
El cerebro sirve para resolver problemas, no pretextos.
Apliqué ingeniería inversa y lo conseguí, aprendí a programar y muy bien; de hecho, empecé a ganar dinero con esto y hasta presenté mi anteproyecto de tesis para hacer una simulación estadística para poker.
Como el sistema funcionó, empecé a pulirlo y me di cuenta que, entre más repita los pasos, el sistema para empezar tareas nuevas se convertiría en un hábito y, como tal, reduciría la fatiga mental que representaría pensar en cómo empezar algo que nunca he hecho.
Hoy, que estudio psicología, lo entiendo mejor. Si desarrollas el hábito de empezar tareas nuevas, tu nivel de estrés será tan bajo que las posibilidades de abandonar antes de empezar algo se reducen tanto que… empezarás.
Te comparto el sistema que me viene funcionando,
Recuerda una situación que, por más complicada que fue, la resolviste.
Revisa lo que hiciste en términos de pasos. Escríbelos secuencialmente.
Define tres opciones de cómo podrías empezar esta nueva tarea.
Calcula la probabilidad de fracaso de cada una de estas opciones. Descarta.
Calcula el tiempo que podría tomarte aplicar esa opción. Te servirá de referencia más adelante.
Lánzate a la realidad y prueba la opción.
Tu cerebro necesita certeza. Entre más certeza, menos estado de alerta; menos alerta, menos cortisol; menos cortisol, más enfoque y atención; más enfoque, más cerca de que logres hacer que las cosas pasen en tu vida.
Te quiero,
Millán
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