¿Cómo entender la incertidumbre? Ft. Telefónic
Al pensar en el momento que vivíamos hace dos meses, regresan sentimientos muy fuertes a mí. La tensión, el miedo y la profunda…
Al pensar en el momento que vivíamos hace dos meses, regresan sentimientos muy fuertes a mí. La tensión, el miedo y la profunda incertidumbre que podía palparse en el aire eran innegables. Nos dimos cuenta de que no estábamos atravesando dificultades solos; fueron y siguen siendo obstáculos universales, que debemos superar juntos. También era abrumadora la forma en que la crisis no se conformaba con invadir un área de nuestra vida en particular. Tiempos difíciles en cuanto a la situación personal, social y empresarial nos veían directo a los ojos.
En mi último artículo les conté sobre nuestro nuevo proyecto como respuesta ante esta realidad y hoy quiero compartirles la experiencia que vivimos con Telefónica.
Esta conferencia fue, particularmente, especial para mí. Compartía anécdotas en mi viaje a la Antártida, reflexionando sobre las preocupaciones colectivas que,como grupo nos inundaba en ese suelo gélido y escarpado, cuando volvió a mí un momento crítico que había quedado en el fondo de mi memoria.
La incertidumbre. Toda la preparación a la que me sometí, junto a mi equipo, jamás incluyó el manejo de la incertidumbre que tendría al llegar. Me invadió y, durante la charla técnica en el iglú, pregunté
— ¿Cuándo correremos?
— No lo sabemos. Depende de las condiciones meteorológicas.
Con esto, era claro que tampoco teníamos ni la más mínima idea de la fecha de retorno. Mi ansiedad explotó. Sentí sudar en el lugar más frío de la Tierra.
Teníamos comida y provisiones para cien días, y eso era todo.
Las condiciones climáticas extremas, la carrera de 100 kilómetros de fecha incierta, pero de ejecución inminente, y la rutina diaria ajena a todo lo que conocía, me acechaban cada día. Una realidad para la que me preparé por tanto tiempo, pero sobre la que en ese momento no poseía el más mínimo control, se apoderaba de mis nervios. Pero ante la necesidad de prevalencia y supervivencia, decidí que iba a poner mi energía donde fuera útil. Entendí los 100 días como un marco de tiempo que salía de mi control, y me mentalicé a posponer toda la ansiedad al día 101. Hasta entonces, viviría mi nueva rutina antártica con la mayor paz que mi mente pudiera lograr, y me concentraría en todas las cosas que sí podía controlar: en la preparación mental, en la nutrición, en los aspectos físicos que era vital que atendiera con el cuidado que se merecían. De ellas dependían mi supervivencia. La fecha, la carrera o el viaje, eran tema aparte.
Cuando comienzas a desprenderte de los aspectos de tu vida que definitivamente no puedes controlar, aún más después de un cambio de contexto y realidad como el que viví en la Antártida, y como el que todos vivimos el día de hoy, aprendes a ser más feliz. Ganas paz mental y tiempo extremadamente valioso.
Junto a la comunidad increíble de Telefónica, entendimos todo lo que podemos hacer en esta situación que puede parecer el fin, pero no tiene por qué serlo; todo el esfuerzo que podemos dedicar, las ideas que podemos generar y los planes que podemos llevar a cabo. Especialmente, reflexionamos acerca de aquellas cosas que definitivamente salen de nuestro control, y les quitamos poder sobre nosotros, de una vez por toda.
Está en nuestra manos preocuparnos por todos los miembros de nuestro equipo, por todos los que, a pesar de que atraviesen situaciones difíciles, siguen agregando valor. Es parte de la lista de cosas que controlamos: Apoyarlos en este camino y brindarles herramientas que los ayuden a navegar las épocas de cambio e incertidumbre. En esta nueva aventura que inició con quinientos participantes, colaboradores y sus familiares, demostramos que podemos salir de esta, unidos, más fuertes, y mejores.
Otras empresas ejemplares se han subido al barco desde entonces. Nos emociona inmensamente seguir compartiendo este mensaje con miles de personas más, y continuar siendo un apoyo para todos ellos durante esta época de cambio constante, pero también de reinvención.

