3 tips para que consigas tu ascenso
¿Quién ganó?
¿Quién ganó?
Imagina que estás en una fiesta y, al terminar de bailar una ronda, tu pareja te pregunte, ¿Quién ganó?
Seguramente, ¡no sabrías qué responder!
Se supone que ganaron los dos, ¿cierto?
Dicen que negociar es como bailar, no hay “perdedores” y creo mucho en esto. De hecho, si sientes que has perdido al acordar algo, la otra parte también habrá perdido; si sospechas que la otra parte perdió, también has perdido.
Recuerda tu última negociación, ¿Cómo te sentiste al salir? ¿Cómo crees que se sintió la otra parte? ¿Lo preguntaste o lo asumiste?
Te cuento algo que viví en estos meses. En mis sesiones de coaching estuve acompañando a dos consultantes en su proceso de plan de vida. Ambas, increíbles historias y lo fascinante es que, aunque ninguno sabía de la existencia del proceso del otro, los dos trabajaban en la misma empresa y, particularmente, ¡buscaban el mismo ascenso!
Vaya dilema profesional, lo sé.
Los dos, eventualmente tendrían reuniones con su jefe y vivirían su propio proceso de negociación.
— ¿Qué me recomiendas?, la pregunta del millón.
Independientemente a mis respuestas, escribí este artículo pensándote y quiero compartirte tres tips, y no los únicos, que me han ayudado — y siguen haciéndolo — en mis procesos de negociación para un ascenso.
Apláudete. Tendemos a subestimarnos y a subestimar lo que podemos conseguir a mediano plazo. Ponemos nuestra atención en lo que falta y no en lo que hemos conseguido. Con esto, generamos un sentimiento de carencia y eso lleva nuestra vibración al piso. Haz un listado de las cosas que has conseguido desde tu puesto de trabajo, en X tiempo; no pares de escribir, nada es pequeño, ni “cualquier cosa”, escribe todo porque, cuando pones tu enfoque en lo que has conseguido, actualizas tu autoestima y sientes que mereces más, porque sientes que vales más. Apláudete y date algo para hacerlo.
Organiza tus logros. Con el enorme listado que tienes, ordénalos por prioridad. Sintetízalos y quédate con los tres que te hacen sentir más orgullosa. En la reunión que tendrás, no se trata de improvisar para demostrar tu rapidez mental; se trata de tener tus logros listos en tu cabeza. Cuando improvisas, sientes impaciencia; cuando lo que dices ya lo pensaste y organizaste, sientes certeza y esto genera confianza. Cuando el otro siente confianza, te da oportunidades.
Eres tus batallas. Dicen que el o los títulos te sirven como pedigree social para los primeros noventas días; en adelante, eres tus resultados porque a ti lo que te certifica son tus batallas, no tus títulos. Cuando sabes el para qué estás sentada en esa sala, hablarás y te comportarás más segura, tal como lo haces en tus batallas.
La psicología moderna dice que hay dos vías de motivación; una, desde lo que podrías ganar al hacerlo y, la otra; lo que podrías perder al no hacerlo. Observa a tu jefe, ¿Cuál es su drive? Ándate por allí.
Sí, fueron cuatro y no tres. ¿Por qué?
¿Qué pasa cuando das más de lo que has ofrecido y acordado?
Parece que fueron cinco tips.
Te quiero,
Millán
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